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Voluntariado: satisfacción, agotamiento emocional y el efecto moderador de la edad

Esta investigación examinó el papel moderador de la edad de las personas dedicadas al voluntariado y algunas motivaciones que impulsan a realizar esta práctica. Además, analiza la satisfacción del voluntario y el agotamiento emocional. El estudio longitudinal, de voluntarios de salud con un rango de edad entre 26 y 64 años, encontró que la misma modera las siguientes relaciones: motivaciones sociales (colaboración con compañeros o supervisores) y satisfacción, motivaciones sociales y agotamiento emocional, crecimiento y satisfacción, incluyendo al agotamiento en esta última relación.

Por otra parte, la edad no modera las relaciones entre las motivaciones de seguridad, la satisfacción y el agotamiento emocional. Todos los grupos mencionados se pueden simplificar en una sola correlación (teniendo en cuenta cada variante), es decir, la perspectiva persona-ambiente, que básicamente intenta saber cómo el entorno correcto y la persona adecuada pueden coincidir en una experiencia favorable para todos.

Cabe destacar la relevancia de este trabajo en sus diferentes tipos y áreas, mientras son miles los voluntarios en todo el mundo, son aún más las personas que se benefician de esta actividad, de ahí su importancia y necesidad por ampliar el caudal teórico sobre el tema, poniendo a disposición conocimientos empíricos para entender las relaciones que se dan entre las personas, el ambiente y las motivaciones, facilitando el desarrollo de políticas e incentivos que fortalezcan la participación ciudadana.

Entonces, ¿qué nos motiva a ser voluntarios conforme crecemos?

Podemos predecir con facilidad que los voluntarios se ven motivados por el hecho de ofrecer ayuda altruista, buscar crecimiento personal, bienestar mediante logros materiales y dedicar tiempo libre a actividades satisfactorias, más, el presente estudio analiza cómo la edad modifica el nivel de interés de las personas hacia una u otra motivación. 

Los voluntarios adultos y jóvenes tienen preferencias muy marcadas que nos permiten entender con mayor claridad cómo la edad forja prioridades para unos y otros. En primer lugar, se ha demostrado que las ganancias sociales (la socialización como tal) adquieren valor con la madurez, es decir, la relación humana y la interacción con las personas de la organización son un bien apreciado, los autores sugieren que se debe a que con la madurez tendemos a ver el lado más positivo a la situación y adquirimos resistencia ante factores estresantes, lo cual favorece a que se destine más esfuerzo a los factores del relacionamiento personal.

En segundo término, los voluntarios más jóvenes no consideran importante las ganancias sociales, puesto que ya dedican mucho tiempo a socializar desde las redes, la familia y las instituciones educativas. Según los resultados, para ellos es más atractivo el crecimiento personal, la posibilidad de permanecer en la organización y adquirir nuevos conocimientos.

Los voluntarios adultos se adaptan mejor y tiene bajos niveles de estrés durante el proceso de socialización y crecimiento personal. Por el contrario, cuando el trabajo requiere de mucha interacción entre integrantes de una organización, y el crecimiento personal es muy relevante, ello genera estrés y agotamiento emocional en los más jóvenes. Esto no quiere decir otra cosa que, tanto jóvenes y adultos experimentan el mismo nivel de satisfacción o agotamiento emocional, pero por diferentes razones.

Los resultandos son útiles para las organizaciones e individuos, ya que aporta más sobre el cómo seleccionar personas y organizaciones de forma efectiva. Por otro lado, los autores resaltan algunas limitaciones, como la necesidad de incluir otras motivaciones relacionadas al ego y el escapar de la soledad, además de expandir los campos (labores ambientales y políticas).

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Tengamos en cuenta que cuando suceden conflictos, catástrofes naturales o situaciones de riesgo, personas en todo el mundo acuden como voluntarias para aportar con su esfuerzo. Donde existe desigualdad, dificultad para una calidad de vida óptima, mala educación y salud, en esos sitios también existen voluntarios anónimos considerados en la actualidad “activos globales para el desarrollo”. Tal importancia reviste esta actividad que durante la primera Conferencia Internacional sobre Voluntariado y los Objetivos de Desarrollo del Milenio (Pakistán, 2004), se la reconoció como motor de cambio real para conquistar los ODM (actualmente ODS, Objetivos de Desarrollo Sostenible),

En cuanto a la distribución de la fuerza voluntaria por países, la investigación tomó de referencia dos estudios anteriores que postulan lo siguiente: las tasas más altas de participación se dan en países nórdicos (Dinamarca, Finlandia, Holanda y Suecia), donde aproximadamente el 40% de las personas de 18 años y más participan en el voluntariado, mientras que las tasas más bajas se observan en los países del sur (como Grecia, Italia, Malta, Portugal y España), con alrededor del 10% de las personas que se ofrecen como voluntarias. En los países americanos varias organizaciones ubican a Brasil como el país con más participación, por encima de Colombia, México y Perú. En cuanto al porcentaje de participación, estos países presentan una dificultad debido a la marcada desigualdad, como se explica en una investigación realizada por profesionales de la Universidad de Zaragoza en el 2019.

Educación, las personas con educación superior participan más que las de educación inferior. Participación religiosa, los que asisten a servicios religiosos son más voluntarios. Sector, el deporte se lleva un gran número de participantes y, finalmente, la edad; las personas de mediana edad tienden a participar más que otras. También se ha observado que el nivel de voluntariado es mayor en adultos de entre 30 y 50 años, con una edad máxima entre 45 y 50 años.

¡Nación de voluntarios! Si todos los voluntarios se agruparan serían el tercer país más grande del mundo, debido a sus aproximadamente mil millones de integrantes, estimación realizada por la ONU en su informe sobre el estado del voluntariado en el mundo 2018. Sin dudas, recordando que la cantidad de personas favorecidas es aún mayor, podemos entender el peso que tienen cada uno de los que obran en pro a mejorar las condiciones comunitarias. Desde quienes forman parte de las innumerables redes de organizaciones alrededor del mundo, hasta aquellos que, a partir de la autogestión y la correcta motivación, generan cambios en sus comunidades.


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