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Coronavirus en dos frentes: propagación y manejo de la información

La situación entorno a la nueva cepa del coronavirus, SARS-CoV-2, causante de la enfermedad denominada recientemente COVID-19 por la Organización Mundial de la Salud (OMS), ha generado a nivel mundial un importante despliegue de protocolos sanitarios y restrictivas para contener una propagación en dos frentes importantes; el contagio como tal y las noticias de contenido falso. Para el Dr. Arturo Vargas, biólogo e investigador, lo ideal para enfrentar la situación es generar una base informativa con datos comprobados y cuyas actualizaciones tengan por fuente organismos oficiales.

A este respecto, considera importante identificar el origen del COVID-19 y entender que existen 7 tipos de cepas de coronavirus capaces de infectar y causar enfermedad a los seres humanos, cuatro de ellas causan síntomas leves como el de un resfriado común, otras dos, el SARS-CoV y MERS-CoV, fueron responsables de brotes epidémicos en 2003 y 2012 respectivamente y están asociadas a síndromes respiratorios graves que pueden llegar a ser fatales.

La última es la nueva cepa SARS-CoV-2 que hasta el momento fue detectada en 28 países y que en comparación al SARS-CoV y MERS-CoV, posee una capacidad de propagación mucho mayor, pero una tasa de letalidad menor, la cual ronda el 2,5% teniendo en cuenta los últimos datos epidemiológicos de aproximadamente 45 mil casos confirmados y más de 1013 muertes relacionadas. La infección por esta nueva cepa puede ir de una enfermedad leve sin complicaciones con síntomas como fiebre, tos, fatiga, hasta dificultad para respirar y casos graves de neumonía que incluso pueden evolucionar al óbito.

En tanto, si bien son más frecuentes los casos de afecciones respiratorias causadas por patógenos en periodos de clima frío, este factor no es inherente al virus, más bien, este hecho está relacionado al factor de mayor aglomeración de personas en ambientes cerrados y sin ventilación, lo que favorece el contacto de personas sanas con personas infectadas. Un ejemplo es el virus de la influenza, agente causal de la gripe, las personas suelen tener gripe a lo largo de todo el año, es decir, son capaces de contagiar a otros tanto en verano como en invierno porque la capacidad de infección del virus no se ve alterada por el clima.

Trasmisión, tratamientos y casos sospechosos

La transmisión se da por contacto estrecho con la persona infectada o con las secreciones respiratorias que se generan mediante tos o estornudo de la persona enferma, si estas entran en contacto con la nariz, los ojos o la boca de una persona sana. Solamente fue comprobado que personas sintomáticas son capaces de transmitir el virus, a pesar de que, al inicio hubo sospechas sobre personas asintomáticas, un estudio recientemente publicado cuestiona esta posibilidad.

Actualmente no existe tratamiento específico, el tratamiento que se realiza es para aliviar los síntomas y la mayor parte de los pacientes evoluciona favorablemente. Varias investigaciones muy promisoras se encuentran en andamiento para evaluar posibles tratamientos específicos, algunos ejemplos son los estudios tanto in vitro como de ensayos clínicos con antivirales utilizados en infecciones por VIH y ébola en conjunto con ciertos inmunomoduladores.

Los protocolos de la OMS que están siendo aplicados a nivel local y en varios otros países, son elaborados por especialistas en diversas áreas de la salud y sirven como guías para la detección, contención y prevención de casos sospechosos en situaciones como la que estamos viviendo actualmente con la nueva cepa de coronavirus.

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Pandemias que no ocurrieron y las posibles consecuencias de las informaciones de contenido falso

Sobre las alertas sanitarias que en años anteriores vaticinaban posibles epidemias globales, el Dr. Vargas traza un paralelismo e indica que como ejemplo se pueden dar los mismos coronavirus citados anteriormente, el SARS-CoV y el MERS-CoV, y que en su momento se temía una propagación de mayor intensidad, pero solo llegaron a aproximadamente 8 mil y 2,5 mil casos respectivamente. Además, aclara que para el brote efectivo de una enfermedad varios factores están involucrados, estos factores pueden ser inherentes al virus, por ejemplo, su capacidad de replicación en el cuerpo y el tiempo de permanencia en el ser humano, así como factores externos, entre ellos la capacidad de detección y contención de los casos sospechosos disponibles y/o se apliquen en el foco de infección, a fin de evitar la diseminación.

En tanto, el efecto de las noticias falsas, como parte del contexto tecnológico comunicacional ineludible de la realidad, suman dificultad para generar una base sólida con datos fehacientes y que esté a disposición de todas las personas. En este sentido, las principales plataformas digitales anunciaron una serie de medidas para reducir el efecto de las noticias falsas, al igual que las redes sociales más utilizados y los motores de búsqueda. Eliminar noticias, teorías y material audiovisual no verificado son los primeros pasos adoptados, sumado a ello, todas las plataformas cuentan con etiquetas, accesos directos y comandos de voz que siguen en tiempo real todo lo referente a la enfermedad utilizando fuentes verificadas de la OMS y organismos oficiales como la Biblioteca Virtual en Salud y  el Centro para el Control y Prevención de Enfermedades que ofrecen estadísticas, guías para el viajero, preguntas frecuentes, ruedas de prensa, entre otros.

Con respecto a las consecuencias de las noticias falsas, en especial en los países con mayor índice de transmisión del coronavirus, pueden disparar alarmas inexistentes saturando los sistemas de atención e impulsar una mala utilización de los recursos disponibles, automedicación y otras alternativas peligrosas. Por otra parte, más allá del contexto actual entorno al coronavirus existe la posibilidad, en una realidad global interconectada, que estas practicas afecten la percepción sobre la realidad de las personas propiciando que para determinados acontecimientos incluso las fuentes oficiales carezcan de credibilidad, datos que se pueden observar en investigaciones como la realizada por Knight Foundation, en la cual se explora el creciente proceso de desconfianza que los medios generan en la población.


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